La muerte de 4 personas el lunes 2 de marzo a causa del coronavirus en el estado de Washington, que eleva a 6 el total de fallecidos en EE.UU., se suma a los casos dados a conocer desde el domingo en varios países y territorios del continente, lo que ha hecho crecer las alarmas a lo largo de toda América.
El domingo se supo del primer caso en República Dominicana y de tres infectados en las islas caribeñas de San Bartolomé y San Martín, aunque la situación más difícil se vivió al final de la tarde del domingo en Ecuador, donde se confirmó que cinco personas cercanas a una mujer de 71 años procedente de España y que era la paciente cero también padecían el virus, aunque con síntomas leves.
Una situación que el fin de semana provocó la cancelación de los eventos multitudinarios en la provincia de Guayas (suroeste de Ecuador), donde se concentra el coronavirus en ese país, además de un brote de histeria en Guayaquil, la capital provincial, por el que miles de ciudadanos salieron a comprar mascarillas y todo tipo de productos médicos por la posibilidad de un brote más amplio.
Mientras el pronóstico de esos 6 pacientes no ha variado y la calma retornó a Guayaquil, los ojos del continente están centrados en Estados Unidos, que paso de informar, entre el sábado y el domingo, de las dos primeras muertes por el virus en toda América.
La situación es particularmente preocupante porque dos de los casos fatales conocidos hoy son de habitantes de una residencia de ancianos donde medio centenar de personas mostraron síntomas similares a los del COVID-19, en un lugar donde viven unas 50 personas más y hay 180 trabajadores.
En Washington hay por lo menos 20 de los cerca de 100 casos que se registran en 11 estados de EE.UU., algo que sumado a que varios de los infectados en esa zona del noroeste del país no tuvieron contacto con nadie que hubiera visitado China u otras zonas de alto riesgo de coronavirus hace temer la enfermedad se haya expandido durante semanas sin que nadie la detectara.
Preocupación sí, pánico no
Pese a esto, los funcionarios de Salud aseguran que no hay una propagación generalizada en el país y en que el riesgo continúa siendo bajo para los estadounidenses.
Pero a la par de este llamado a la tranquilidad, el presidente Donald Trump pidió esta jornada a las farmacéuticas que aceleren la búsqueda de una vacuna para el brote de coronavirus, que ha dejado unos 3.200 muertos y 90.000 afectados en todo el mundo, la gran mayoría en China.
Según los funcionarios del Departamento de Salud de EE.UU., la vacuna podría desarrollarse como pronto en 18 meses, pero el mandatario estadounidense no mencionó ese dato y se limitó a decir que las farmacéuticas se están “moviendo muy rápido”.
EFESalud / Farmanuario.

