La Semana Mundial del Corazón nos invita a la acción. A hacer cambios para cuidar lo más preciado que tenemos: nuestra vida. Y para cambiar cosas, a veces lo que necesitamos es contar con alternativas más saludables. Por ejemplo, ¿sabías que hay formas en las que podés reducir el uso de sal? Las vemos a continuación.
Existen alternativas sencillas que permiten realzar las comidas y, al mismo tiempo, disminuir la cantidad de sodio incorporada a la dieta. Esto es especialmente importante porque un consumo elevado de sodio puede favorecer el aumento de la presión arterial y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Hierbas y especias: orégano, albahaca, perejil, romero, tomillo, pimienta, pimentón, cúrcuma o comino pueden aportar aromas y sabores intensos. Se pueden utilizar frescas o deshidratadas, según la preparación.
Jugo de limón y vinagre: los sabores ácidos ayudan a realzar los alimentos y pueden hacer que se perciba menos la falta de sal. El limón combina especialmente bien con pescados, ensaladas y verduras, mientras que distintos tipos de vinagre pueden utilizarse en ensaladas, carnes y vegetales.
Ajo, cebolla y otros aromáticos: ajo, cebolla, puerro, jengibre o ají aportan sabor y permiten crear preparaciones más sabrosas sin depender tanto de la sal.
Recordá que también es útil acostumbrar progresivamente el paladar a sabores menos salados y revisar las etiquetas de los alimentos, ya que una parte importante del sodio proviene de productos procesados.

