Cuando nos enfrentamos a una gripe, uno de los síntomas más molestos es la congestión nasal y la tos. Aunque por lo general se trata de cuadros leves y autolimitados, pueden afectar significativamente la calidad de vida, dificultando el descanso, la alimentación y hasta la concentración. Por eso, conocer qué los causa y cómo aliviarlos es fundamental para pasar mejor esos días de malestar. A continuación, una nota del Dr. Stefano Fabbiani para nuestra revista hermana Hola Salud.
Las infecciones respiratorias refieren a la inflamación del sistema respiratorio, generalmente causada por virus o bacterias, que puede afectar desde la nariz y la garganta hasta los pulmones. Se presentan con mayor frecuencia en los meses de invierno como consecuencia de la mayor proliferación de virus por el clima frío, la aglomeración y menor ventilación de ambientes.
Estas se clasifican en infecciones respiratorias altas cuando comprometen la nariz, garganta, oídos o senos paranasales; y bajas cuando afectan los bronquios y los pulmones desencadenando bronquitis, bronquiolitis y neumonía. Para evitarlas es muy importante evadir la transmisión de los microbios a través de medidas como la utilización de antisépticos, el lavado de manos y el uso de artículos de protección respiratoria.
Entre los síntomas respiratorios clásicos se describen la congestión nasal y facial, la tos, los estornudos, el lagrimeo ocular, dolor de garganta y de cabeza y cansancio. La congestión ocurre cuando los tejidos que recubren la nariz se inflaman debido a la presencia de virus, bacterias, alérgenos o irritantes. Esta inflamación genera un aumento en la producción de moco, y con ello, la sensación de «nariz tapada».
Aunque molesta, la congestión es un mecanismo de defensa que ayuda a atrapar y expulsar microorganismos y partículas nocivas. Puede extenderse a los senos paranasales, generando dolor facial, presión en la frente o alrededor de los ojos y, en algunos casos, dificultad para respirar normalmente.
Un síntoma frecuente es la tos, que también cumple una función protectora. Al toser, el cuerpo expulsa elementos irritantes o secreciones de las vías respiratorias, manteniendo limpias las vías aéreas. Se pueden distinguir varios tipos: la tos seca no produce flema y suele deberse a irritación, es molesta y persistente, pudiendo durar hasta 2-4 semanas luego de la infección; la tos húmeda o productiva se acompaña de moco e indica que hay secreciones acumuladas en bronquios y pulmones; y la tos catarral, vinculada a infecciones respiratorias bajas como bronquitis.
Aliviar los síntomas en casa
Es fundamental mantenerse bien hidratado y bebiendo abundante agua que ayuda a fluidificar el moco y facilita su expulsión. También mantiene la garganta húmeda, lo que puede reducir la irritación y la tos. En este sentido, humidificar el ambiente con un humidificador o realizar inhalaciones de vapor (por ejemplo, con agua caliente y una toalla sobre la cabeza) puede aflojar la mucosidad y aliviar la sensación de obstrucción. Se recomienda también evitar irritantes como humo de tabaco, los perfumes fuertes y los ambientes con polvo, que pueden empeorar la congestión y la tos.
Los lavados nasales con solución salina o suero fisiológico son muy efectivos para limpiar la nariz, reducir la inflamación y facilitar la respiración. Se pueden hacer con jeringas sin aguja, peras de goma o sistemas de irrigación de venta en farmacias.
Entre los medicamentos de venta libre que alivian los síntomas se encuentran los antitusígenos, que actúan en el centro de la tos en el cerebro. En caso de tos con moco, los expectorantes ayudan a fluidificar las secreciones. Para la congestión se pueden emplear descongestionantes nasales en gotas, pero no deben usarse por más de tres a cinco días seguidos porque pueden causar un efecto rebote.
Son útiles también los ungüentos de ingredientes naturales como alternativa de uso complementario, destacando la importancia del alcanfor, cuyas propiedades antitusígenas son fundamentales, y puede usarse tanto en adultos como en niños mayores de tres años, en los que a veces es muy difícil de tratar este síntoma tan molesto. El mentol, un compuesto orgánico que se encuentra en el aceite de menta, posee efectos refrescantes, analgésicos, descongestionantes y antisépticos. Estas propiedades hacen del mentol un ingrediente común en productos para el alivio del dolor, problemas respiratorios y cuidado de la piel.
Existen disponibles en el mercado cremas con la combinación de estos y otros principios activos. Aplicando una fina capa de los ungüentos en cuello, pecho y espalda, permite su acción local. Puede aumentar sus efectos hacer masajes suaves durante su aplicación o agregando calor local mediante una bolsa de semillas o paño tibio sobre la zona. También es posible derretir una cucharada de estos ungüentos en agua caliente e inhalar los vapores que produce de dos a tres veces al día.
¿Cuándo consultar al médico?
Aunque la mayoría de los resfriados se resuelven solos en una o dos semanas, se debe consultar a un profesional de salud si:
- La congestión y el resto de los síntomas persiste por más de 10 días.
- Se tiene fiebre alta o persistente.
- La tos dura más de tres a cuatro semanas.
- Aparece dolor facial intenso o hinchazón.
- Se presenta dificultad para respirar o silbidos al respirar.
- En niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas (como asma, EPOC o diabetes), se recomienda un control médico más precoz ante la aparición de síntomas respiratorios.

