Hay decisiones que son difíciles de tomar, pero que también son lindas. ¿Por qué? Porque implican decidir sobre aspectos importantes, pero vinculados a un tema disfrutable como lo es viajar. Uno de esos dilemas se presenta cuando llega el momento de optar por un seguro médico, que nos dé tranquilidad en la aventura que emprenderemos. ¿Qué debemos tener en cuenta? ¿en qué aspectos debemos hacer hincapié? A continuación, algunos consejos.
Por un lado, cuando analices una propuesta, una de las primeras cosas a revisar en detalle es la cobertura médica que se ofrece. No todos los planes ofrecen el mismo monto máximo de asistencia. Y si viajás a destinos donde la salud es costosa, como Estados Unidos o Europa, conviene optar por coberturas altas.
Segundo, chequeá qué incluye: ¿cubre enfermedades preexistentes? ¿Atención por COVID-19? ¿Medicamentos, estudios, traslados o repatriación sanitaria? Estos puntos pueden evitar gastos muy elevados.
También es importante mirar la duración y el tipo de viaje. No es lo mismo una escapada corta que una estadía larga, un viaje de estudio o uno con actividades de riesgo.
Otro aspecto clave es el sistema de atención: priorizá compañías que trabajen con asistencia directa, para no tener que pagar todo de tu bolsillo y luego pedir reintegro.
Y como en cualquier aspecto, compará precios, pero no elijas solo por el más barato. Recordá que es tu salud y la de quienes viajan contigo. Leé opiniones, verificá la reputación de la empresa y asegurate de entender bien las condiciones.

