En verano, y aprovechando las playas habilitadas para ello, hay quienes bajan a la costa con sus perros. Y si el calor dice presente, ¿por qué ellos no pueden también darse un chapuzón para refrescarse? No está mal, claro. Pero es importante que tengas algunos cuidados presentes para proteger a tu mascota y evitar riesgos.
El primero es vigilar siempre al animal: no todos los perros nadan bien. Y el cansancio, las corrientes o el oleaje pueden ponerlos en peligro, incluso en zonas poco profundas.
Otro punto importante es evitar que beban agua del mar. La ingesta de agua salada puede provocar vómitos, diarrea y deshidratación. Por eso, es fundamental llevar agua potable fresca y ofrecerla con frecuencia.
Al salir del agua, se recomienda enjuagar al perro con agua dulce, especialmente si tiene la piel sensible, para retirar restos de sal, arena y posibles contaminantes que puedan causar irritaciones o infecciones.
También hay que prestar atención a las orejas, ya que la humedad favorece la aparición de otitis, sobre todo en razas con orejas caídas. Secarlas bien después del baño ayuda a prevenir problemas.
En cuanto al horario, lo ideal es evitar las horas de mayor radiación solar, ya que el calor extremo y el sol directo pueden generar golpes de calor o quemaduras, incluso en perros de pelaje claro o corto.
Con todo, es clave también respetar las normas de la playa, en pos de una buena convivencia.

