Los momentos para compartir y conectar hay que buscarlos. Y a veces, lo mejor es combinar más de una actividad u objetivo en uno para poder sacarle el mayor provecho. Por eso, hacer ejercicio y hacerlo junto a tu perro es una buena oportunidad para un ganar-ganar: practicar una actividad física buena para tu salud, aportar al cuidado de tu perro y compartir un rato juntos.
Pero, ¿qué pueden hacer que les sirva a ambos y que no sea perjudicial para ninguno? A continuación, repasamos cuatro opciones.
1. Caminatas o trekking
Es la opción más simple y accesible. Las caminatas diarias mejoran la salud cardiovascular y favorecen la estimulación mental del perro. Es importante adaptar el ritmo y la distancia a la edad y condición física del perro.
2. Running suave
Si tu perro es joven y está sano, trotar juntos puede ser una excelente alternativa. Conviene empezar de a poco, evitar el calor intenso y usar una correa adecuada para correr, que permita libertad de movimiento sin perder control.
3. Bicicleta a paso moderado
Algunos perros disfrutan acompañar paseos en bicicleta, siempre que estén entrenados para hacerlo. Es importante ir despacio, elegir superficies seguras y realizar pausas frecuentes para hidratación.
4. Juegos activos al aire libre
Lanzar una pelota o frisbee, o armar pequeños circuitos de obstáculos también cuenta como ejercicio. Estas actividades combinan movimiento con juego y refuerzan la obediencia y la atención.

