Los gatos son curiosos por naturaleza. Y eso hace que muchos sientan curiosidad por la comida que ingieren los humanos. Sin embargo, hay que tener algunos cuidados con algunos alimentos como el azúcar, que no forma parte de su alimentación natural y puede afectar su salud.
A diferencia de las personas, los gatos no perciben el sabor dulce debido a una característica genética, por lo que no necesitan azúcar ni obtienen beneficios nutricionales de ella.
Si un gato consume una pequeña cantidad de azúcar de forma ocasional, lo más probable es que no ocurra nada grave. Sin embargo, algunos animales pueden presentar molestias digestivas como vómitos, diarrea o dolor abdominal.
El problema aparece cuando el consumo es frecuente o en grandes cantidades, ya que puede favorecer el sobrepeso, la obesidad y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes.
También hay alimentos dulces que resultan especialmente peligrosos. El chocolate, por ejemplo, contiene sustancias tóxicas para los gatos, mientras que algunos productos “sin azúcar” poseen xilitol, un edulcorante que puede ser muy dañino para las mascotas.
Los veterinarios recomiendan evitar compartir golosinas, postres o bebidas azucaradas con los gatos y ofrecerles únicamente alimentos formulados para sus necesidades nutricionales.

