¿Sabías que las ballenas cumplen un rol clave en la salud del planeta, mucho más allá de su imponente presencia en los océanos? A continuación, te contamos por qué.
Estos gigantes del mar actúan como verdaderos “ingenieros ecosistémicos”, ayudando a mantener el equilibrio de la vida marina.
Por ejemplo, a través de sus movimientos verticales —cuando suben a la superficie y descienden a las profundidades— favorecen la circulación de nutrientes como el hierro y el nitrógeno, esenciales para el crecimiento del fitoplancton.
Este fitoplancton no solo es la base de la cadena alimentaria oceánica, sino que además produce una gran parte del oxígeno que respiramos y captura dióxido de carbono de la atmósfera. De esta forma, las ballenas contribuyen indirectamente a mitigar el cambio climático.
Además, cuando una ballena muere, su cuerpo se hunde en el fondo del océano y genera lo que se conoce como “caída de ballena”, un fenómeno que alimenta a múltiples especies durante años y almacena carbono en las profundidades marinas.
Por todo esto, proteger a las ballenas es, en definitiva, proteger la salud del planeta.

