Cada 7 de septiembre se conmemora el Día Mundial de los Pelirrojos. Por eso, hoy les proponemos ahondar en una interrogante que quizás te hayas planteado: ¿cuál es el entramado genético detrás de ese característico pelo rojizo?
Empecemos por algo más básico: el color del pelo depende de la cantidad y el tipo de melanina que producen los melanocitos, las células encargadas de fabricar este pigmento.
En el caso de las las personas pelirrojas suele tener un papel central el gen MC1R, relacionado con la producción de eumelanina, de tonos marrones y negros, y feomelanina, de tonalidades amarillas y rojizas. Algunas variantes del MC1R favorecen una mayor producción de feomelanina, lo que puede dar lugar al característico cabello rojo o cobrizo.
El rasgo suele estar asociado a variantes genéticas recesivas, por lo que una persona puede ser portadora sin tener el pelo rojizo. Además, el color y la intensidad pueden variar según la combinación de genes heredados.
Esta particularidad genética también suele relacionarse con una piel más clara y una mayor sensibilidad a la radiación ultravioleta, por lo que la protección solar resulta especialmente importante.

