A esta altura, es bien sabido que las bacterias están en todas partes y ¡también dentro de nosotros! Pero, ¿cómo es su estadía en nuestro cuerpo? Lejos de ser solo una amenaza, muchas cumplen funciones esenciales para el desarrollo de la vida. Hoy hablamos hablar sobre eso. Y es que en el cuerpo humano habitan billones de microorganismos que forman la llamada microbiota, presente sobre todo en el intestino, la piel y las mucosas.
En el sistema digestivo, las bacterias ayudan a descomponer alimentos que el organismo no puede digerir por sí solo. Gracias a ellas se producen vitaminas como la K y algunas del complejo B, y se favorece la absorción de nutrientes.
Además, actúan como una barrera natural frente a gérmenes patógenos, ya que compiten por espacio y recursos, dificultando su proliferación.
¿Sabías que las bacterias también cumplen un rol clave en el sistema inmunológico? Desde el nacimiento, el contacto con bacterias estimula las defensas y “entrena” al cuerpo para reconocer amenazas reales sin reaccionar de forma exagerada.
Pero, ojo. No todas son beneficiosas. Algunas bacterias pueden causar infecciones cuando ingresan al organismo o cuando el equilibrio de la microbiota se altera, por ejemplo, tras el uso indiscriminado de antibióticos.
Como en muchos ámbitos de la vida, el desafío está en mantener ese equilibrio. Una alimentación variada, rica en fibra, y hábitos saludables contribuyen a cuidar a estos microorganismos que, aunque invisibles, influyen de manera decisiva en nuestra salud.

