Las altas temperaturas que trae el verano pueden afectar seriamente a los perros, ya que ellos regulan el calor corporal principalmente a través del jadeo y no transpiran como las personas. Por eso, reconocer a tiempo las señales de que se siente mal por el calor es clave para evitar un golpe de calor, una urgencia veterinaria. A continuación, varias claves que tenés que tener presentes.
Una de las primeras señales es el jadeo excesivo y constante, incluso estando en reposo. Si además la respiración se vuelve agitada o ruidosa, es una alerta clara. También puede aparecer salivación abundante, con babas más espesas de lo habitual. Otro signo frecuente es la debilidad o cansancio extremo: el perro se muestra apático, se echa con dificultad o evita moverse.
El enrojecimiento de encías y lengua, así como una temperatura corporal elevada, indican que el organismo está sobreexigido. En casos más graves pueden presentarse vómitos, diarrea, desorientación, temblores o pérdida del equilibrio. Si el calor continúa afectándolo, incluso puede colapsar.
Ante estos síntomas, es fundamental llevarlo a un lugar fresco, ofrecerle agua (sin forzarlo) y refrescarlo de manera gradual. Nunca se debe usar agua helada. Si los signos persisten o empeoran, hay que acudir de inmediato al veterinario. Prevenir, con sombra, agua fresca y paseos en horarios adecuados, es la mejor forma de cuidarlo durante el verano.

