Está claro que la castración es un procedimiento frecuente y beneficioso para la salud de tu perro. Pero está claro que requiere cierta preparación para que todo transcurra de la mejor manera. Con algunos cuidados previos, podés ayudar a que la experiencia sea más segura y menos estresante.
El primer consejo es respetar el ayuno indicado por el veterinario. Generalmente se solicita no dar alimento durante varias horas antes de la cirugía para evitar complicaciones con la anestesia.
En segundo lugar, hacé cosas para que tu perro llegue tranquilo a la intervención. Evitá situaciones de estrés el día previo y priorizá brindale un ambiente relajado. Un paseo corto antes de ir a la clínica puede ayudar a que esté más calmado.
Por último, prepará el postoperatorio con anticipación. Dejá listo un espacio limpio, cómodo y seguro para su recuperación, y asegurate de contar con el collar isabelino si es necesario, para evitar que se lama la herida.

