Por estos días se conmemora la Semana Mundial del Corazón. Y es una muy buena oportunidad para recordar la importancia de cuidar el motor de nuestras vidas. Incluso, desde acciones sencillas y que parecen, a simple vista, no hacer la gran diferencia, pero sí.
Y es que cuidar el corazón no requiere grandes cambios de un día para el otro. Incorporar algunos hábitos sencillos a la rutina puede ayudar a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y contribuir a una mejor calidad de vida.
1. Moverse todos los días. Caminar, andar en bicicleta, bailar o realizar cualquier actividad física que resulte agradable ayuda a mantener un peso saludable y favorece el funcionamiento del corazón. Lo importante es evitar el sedentarismo y sumar movimiento de manera regular.
2. Elegir mejor los alimentos. Una alimentación variada, con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, aporta nutrientes beneficiosos para la salud cardiovascular. También conviene moderar el consumo de sal, alimentos ultraprocesados, grasas saturadas y azúcares.
3. Controlar los factores de riesgo. La presión arterial, el colesterol y la glucemia pueden alterarse sin producir síntomas. Realizar controles médicos permite detectarlos a tiempo. Además, no fumar y evitar el humo del tabaco son medidas claras para proteger el corazón.

