Claro que podemos cuidarnos mientras disfrutamos de la playa. ¿Quién dijo que no? Y por supuesto que también podemos comer algo fuera de lo común. Pero si la idea es intercalar una cosa y otra, les proponemos tres recetas con ingredientes simples y también fáciles de transportar, además de ricas, frescas y nutritivas.
1. Brochetas de frutas frescas
Una opción práctica y refrescante. Solo hay que cortar frutas de estación como sandía, ananá, uvas o frutillas y armarlas en palitos. Aportan agua, vitaminas y antioxidantes, ayudan a la hidratación y son fáciles de comer sin ensuciarse. Se conservan bien en una conservadora con frío.
2. Sándwich integral con queso y vegetales
El pan integral brinda fibra y mayor saciedad. Se puede rellenar con queso magro, tomate, hojas verdes y un chorrito de aceite de oliva. Es una merienda equilibrada, con hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables, ideal para recuperar energía tras una caminata o un chapuzón.
3. Yogur con frutos secos y semillas
Llevar un yogur natural en envase térmico y sumarle nueces, almendras o semillas de chía o girasol es una excelente alternativa. Aporta calcio, proteínas y grasas buenas, y ayuda a mantener la sensación de saciedad sin resultar pesado.

