Este lunes 13 de abril se conmemora el Día Internacional del Beso. Por eso, hoy les proponemos darle otra mirada a ese acto. Porque besarse no es solo una expresión de afecto: también tiene efectos positivos concretos en la salud física y emocional.
Durante un beso, el cerebro libera sustancias como la oxitocina, conocida como la “hormona del vínculo”, y la dopamina, asociada al placer y la motivación. Este combo ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y fortalecer la conexión con la pareja.
Además, besar puede tener beneficios para el sistema cardiovascular. Al aumentar levemente la frecuencia cardíaca y favorecer la circulación, contribuye a una mejor oxigenación del organismo.
Otro punto a destacar es el efecto sobre el sistema inmunológico. Al intercambiar bacterias de forma controlada, el cuerpo puede reforzar sus defensas y adaptarse mejor a distintos microorganismos.

