Mucho más que un ingrediente esencial en la cocina, el aceite de oliva virgen extra es una fuente natural de salud y cuidado para la piel. Sus beneficios, avalados por la ciencia, se potencian hoy con el crecimiento del olivo y la innovación cosmética en Uruguay. A continuación, una nota de QF Mariana Oroño para nuestra revista hermana Hola Salud.
El aceite de oliva virgen extra ha sido durante siglos un pilar de la dieta mediterránea, no solo por su sabor y versatilidad en la cocina, sino también por sus múltiples beneficios para la salud y la belleza. Considerado un auténtico oro líquido, su valor nutricional y terapéutico ha sido respaldado tanto por la tradición como por la ciencia moderna. Su consumo y aplicación demuestran efectos positivos a nivel interno y externo, destacándose por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y nutritivas.
El aceite de oliva virgen extra se obtiene exclusivamente mediante procedimientos mecánicos, lo que permite conservar intactos sus nutrientes y compuestos bioactivos. Es, en esencia, un zumo 100 % natural. Entre sus principales componentes se encuentran los polifenoles, la vitamina E y el ácido oleico (omega 9), responsables de gran parte de sus beneficios para el organismo.
Diversos estudios científicos han demostrado que el consumo habitual de aceite de oliva virgen extra contribuye de forma significativa a la salud cardiovascular. Sus grasas monoinsaturadas (omega 9) ayudan a reducir el colesterol LDL (colesterol “malo”) y a aumentar el HDL (colesterol “bueno”), disminuyendo el riesgo de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares.
Además, posee un marcado efecto antiinflamatorio gracias a compuestos como el oleocantal, cuyo mecanismo de acción resulta comparable al de algunos antiinflamatorios naturales.
Otro de sus grandes aportes es su capacidad antioxidante. Los polifenoles presentes en el aceite de oliva virgen extra combaten el estrés oxidativo, uno de los principales responsables del envejecimiento celular y del desarrollo de patologías como el cáncer y las enfermedades neurodegenerativas. Asimismo, su consumo regular favorece la salud digestiva, mejora la absorción de nutrientes y contribuye a un adecuado tránsito intestinal.
Belleza que nace de la naturaleza
El aceite de oliva virgen extra no es solo un aliado en la cocina, sino también en el cuidado personal, especialmente en el ámbito de la cosmética natural y dermatológicamente respetuosa. Sus propiedades nutritivas, hidratantes y antioxidantes lo convierten en un ingrediente altamente valorado en formulaciones para el cuidado de la piel.
Proporciona una hidratación profunda, mejora la elasticidad y la suavidad cutánea. Su alto contenido de vitamina E y ácidos grasos esenciales contribuye a mantener la barrera lipídica de la piel, evitando la pérdida de humedad.
Su acción antioxidante lo posiciona como un eficaz agente antienvejecimiento. La vitamina E y los polifenoles ayudan a proteger la piel de los daños provocados por los radicales libres, promoviendo una apariencia más firme y luminosa. Además, su efecto antiinflamatorio lo hace especialmente indicado para tratar afecciones cutáneas como el eczema, la psoriasis o la irritación provocada por la exposición solar.
El aceite de oliva virgen extra es, sin duda, uno de los alimentos más saludables que podemos incorporar tanto en nuestra dieta como en nuestra rutina de cuidado personal. Ya sea para mejorar la salud o para lucir una piel radiante, este producto sigue siendo una joya invaluable de la naturaleza.
El auge del olivo en Uruguay
A partir del año 2000 se registra una expansión significativa del número de hectáreas de olivar en Uruguay, siendo desde 2002 cuando se inicia el actual desarrollo del sector olivarero en el país. En la actualidad, el olivar ocupa una superficie total aproximadamente 9000 hectáreas, y las principales zonas de producción se concentran en los departamentos de Maldonado, Colonia, Rocha, Salto, Treinta y Tres y Lavalleja.
El aceite de oliva virgen extra uruguayo es reconocido por su elevada calidad y el sector olivícola ha logrado posicionarse como un productor de excelencia. Sus aceites se destacan por sabores y aromas excepcionales, resultado de condiciones naturales privilegiadas y procesos de producción cuidadosamente controlados. Como consecuencia, los aceites de oliva virgen extra nacionales han sido distinguidos con importantes premios en concursos internacionales, ubicando a Uruguay, actualmente, entre los 10 principales países productores de alta calidad.
En este contexto de crecimiento e innovación, desde 2013, nuestro país cuenta con la primera línea cosmética elaborada a base de aceite de oliva virgen extra de origen nacional. Esta propuesta pionera representa un claro ejemplo de innovación cosmética, al agregar valor al aceite de oliva más allá de su uso alimentario y posicionarlo como un ingrediente natural de alta calidad para el cuidado de la piel, con productos eficaces y alineados con las tendencias de consumo responsable y bienestar.

