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La piel y el verano: consejos básicos para su cuidado

A pesar de su gran capacidad de adaptación, la piel es especialmente vulnerable a la exposición solar y altas temperaturas, por eso durante el verano, requiere de un cuidado más intenso para mantenerse saludable.

La piel es un órgano dinámico en constante cambio. Permite la adaptación y conexión del ser humano con el medio que lo rodea, siendo su bienestar vital para nuestra salud. Es un órgano que cumple múltiples funciones, actúa como primera línea de defensa del organismo contra diferentes agentes (bacterias, virus, hongos), mantiene el equilibrio de líquidos, regula la temperatura corporal y comunica muchas de nuestras emociones.

Debemos recordar que el cuidado de la piel es necesario durante todo el año, pero, en verano, ese cuidado debe recibir un esfuerzo “extra”. Está demostrado que las dos principales causas de cáncer de piel son: la exposición a los rayos ultravioleta del sol y las camas solares; además, la exposición a los rayos ultravioletas provoca envejecimiento prematuro de la piel debido a la perdida de elasticidad y formación de arrugas. La piel se vuelve seca, descamante, áspera, pueden aparecer manchas, cambiando su aspecto a uno poco saludable.

¿Cuáles son las mejores medidas para cuidar nuestra piel durante estos meses?

Debemos evitar la exposición solar entre las 10 y las 16 horas. Durante este período los rayos ultravioletas se presentan con mayor intensidad por lo cual no se aconseja exponerse al sol ni siquiera con protector solar. También es recomendable informarse del índice de RUV, ya que cuando es mayor a tres es necesario protegerse, pero si es mayor a siete no se aconseja exponerse al sol aún con medidas de protección.

El protector solar es una herramienta más entre los diferentes cuidados que debemos tener contra los rayos ultravioletas. Existen diferentes tipos de protector solar, debemos elegir los de amplio espectro que cubran rayos UVA y UVB con un factor de protección solar (FPS) mayor o igual a 30. Se debe aplicar aproximadamente dos cucharadas soperas en toda la superficie corporal, 30 minutos antes de la exposición y debe reaplicarse cada dos horas y luego de nadar o transpirar. Chequear la fecha de vencimiento antes de usar y no utilizar si ya fue abierto la temporada pasada.

Además, existen otras medidas que podemos implementar para proteger nuestra piel. Siempre es preferible elegir estar bajo una buena sombra, teniendo en cuenta que una sombra débil deja pasar el 50% de los rayos ultravioletas. La ropa es un gran aliado, se aconseja el uso de ropa de trama apretada, de telas sintéticas o semisintéticas, que ofrecen mayor protección solar. Los colores oscuros como el rojo o negro absorben más rayos ultravioletas que los colores claros o pasteles. En nuestro mercado, existen diversos atuendos con factor de protección ultravioleta (FPU) que presentan en la etiqueta un número que corresponde a la fracción de rayos ultravioleta que pueden ser bloqueados. Los sombreros son la principal forma de protección de la cabeza, se recomienda que sea un sombrero de ala ancha como mínimo de 7,5 cm en toda su circunferencia. De esta manera da sombra a la cara, cuello, orejas y parte superior de los hombros. El uso de lentes de sol con protección solar es necesario para evitar el desarrollo de ciertas enfermedades como cataratas, degeneración macular, melanomas oculares y otros tipos de cáncer de piel.

Los cuidados se deben mantener los días nublados, ya que los rayos ultravioletas atraviesan las nubes. Además, debemos recordar no exponer a los niños menores de seis meses ni utilizar protectores solares a esa edad.

No debemos olvidar hidratar nuestra piel, utilizar una buena crema emoliente luego de la ducha la mantendrá saludable.

¿Hay alguna otra medida que pueda implementar en el cuidado de la piel?

Se aconseja el examen completo de piel por un especialista una vez al año y el autoexamen de forma mensual. Ambas medidas ayudan a la detección temprana del cáncer de piel, pudiendo de esta manera ser tratado, eliminado y, en la mayoría de las veces, curado.

El autoexamen de piel consiste en valorar la aparición de una mancha o un lunar nuevo, una mancha o un lunar que cambió y una herida que no cura. Para el autoexamen de piel hay que tener en cuenta la regla ABCDE en cada uno de los lunares a examinar:

Asimetría: una mitad y otra son diferentes.

Bordes: irregulares o borrosos.

Colores: diferentes al mismo tiempo (negro, marrón, blanco, rojo).

Diámetro: mayor a 6 mm.

Evolución: cambios en el tamaño recientes en color, forma, tamaño, sangrado o picazón.

¿Cómo se realiza el auto examen de piel?

El mejor momento para realizarlo es antes o luego del baño, una vez por mes idealmente. Se necesita un espacio de luz brillante, un espejo de cuerpo entero, un espejo de mano, dos sillas o taburetes, un secador, mapa corporal y un lápiz. Los pasos por seguir son:

  1. Examine su cara, especialmente la nariz, labios, boca y orejas, por delante y por detrás. Utilice uno o dos espejos para conseguir una visión más clara.
  2. Inspeccione a fondo el cuero cabelludo utilizando un secador de pelo y espejo para exponer cada sección. Si puede, pídale a un miembro de la familia que lo ayude.
  3. Revise cuidadosamente las manos: palma de la mano y la espalda, entre los dedos y en las uñas. Continúe hasta las muñecas para examinar tanto la parte delantera y trasera de sus antebrazos.
  4. Parado frente a un espejo de cuerpo completo, comenzar por los codos y escanear todos los lados de los brazos. No olvidar las axilas.
  5. Centrarse en el cuello, el pecho y el dorso. Las mujeres deben levantar los senos para ver la parte inferior.
  6. Con la espalda al espejo de cuerpo entero, utilizar el espejo de mano para inspeccionar la parte posterior del cuello, hombros, parte superior de la espalda y brazos.
  7. Aun utilizando los dos espejos explorar la parte inferior de la espalda, nalgas y ambas piernas.
  8. Siéntese en una silla y suba ambas piernas a la otra silla o taburete. Usar el espejo de mano para examinar los genitales. Comprobar frente y lados de las piernas, del muslo a la espinilla, tobillos, parte superior de los pies, entre los dedos y bajo las uñas. Examinar planta de ambos pies y talones.

En caso de encontrar alguna lesión sospechosa deberá consultar a su dermatólogo.

Por Dra. Soledad Machado Casini – @dermatologa.machadocasini

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