El invierno está abriendo la puerta y ya no hay como zafar de las bajas temperaturas. Con la llegada del frío más acentuado, les proponemos ajustar algunas cosas de la alimentación para, a través de lo que comemos, mejorar nuestras defensas y estar mejor preparados para los meses que hay por delante. A continuación, tres claves.
1. Más frutas y verduras. Son una de las principales fuentes de vitaminas, minerales y antioxidantes. Los cítricos, el kiwi, el morrón y las frutillas aportan vitamina C, mientras que vegetales de color naranja, como la zanahoria y el zapallo, contienen vitamina A, importante para la salud de las mucosas, la primera barrera contra los microorganismos.
2. Salud intestinal. Gran parte del sistema inmunológico está relacionado con el intestino. Consumir alimentos fermentados, como yogur o kéfir, y aumentar la ingesta de fibra mediante frutas, verduras, legumbres y cereales integrales favorece una microbiota más saludable.
3. Alimentos naturales. Una dieta rica en productos frescos y baja en ultraprocesados ayuda a mantener un adecuado estado nutricional. También es aconsejable incorporar fuentes de proteínas, hierro y zinc, nutrientes esenciales para el funcionamiento de las células de defensa.
Además de la alimentación, priorizá también dormir lo suficiente, realizar actividad física y controlar el estrés.

