Ahora que llegó el frío de verdad, buscamos todas las formas posibles para mantenernos calentitos. Y eso hace que pueda darse un fenómeno que puede ser común, pero no por ello debe dejar de atenderse con seriedad: las quemaduras con la estufa. A continuación, te contamos algunas acciones para prevenirlas.
Una primera acción es mantener una distancia segura entre la estufa y objetos inflamables como pueden ser cortinas, mantas, ropa, muebles o papeles. Para esto, se recomienda dejar un espacio libre para reducir riesgos de incendio o contacto accidental. Aunque no tiene que ver directamente con nuestra piel, si alguno de estos elementos se ve afectado y nosotros estamos cerca, sí sufriremos las consecuencias.
La segunda medida consiste en supervisar a los niños y evitar que jueguen cerca de la estufa: hay que mantenerse siempre alertas y nunca dejarlos sin mirar. Una acción útil es útil colocar barreras o protectores para impedir que se acerquen demasiado a las superficies calientes.
Una tercera recomendación es revisar periódicamente el estado del equipo. Cables dañados, fugas de gas o fallas eléctricas pueden aumentar el riesgo de accidentes que deriven en quemaduras, por lo que es importante realizar mantenimiento y utilizar equipos en buenas condiciones.
Por último, pero para nada menos importante: hay que apagar la estufa cuando no se va a estar en el mismo ambiente o cuando nos vamos a dormir.

